Miguel Ángel e Inés se reúnen una vez por semana en la casa de ella, situada en el centro de Terrassa (Barcelona). Desde noviembre de 2017 ambos participan en el programa Siempre acompañados de la Obra Social ”la Caixa”
EN VANGUARDIA

“Hemos congeniado y establecido vínculos muy personales”

Siempre acompañados
Desde su puesta en marcha, el programa Siempre acompañados ha atendido en Terrassa a más de 200 personas mayores en situación de soledad no deseada
El programa, impulsado por la Obra Social ”la Caixa” y Cruz Roja, trabaja para evitar la soledad y el aislamiento de las personas mayores. Hacemos compañía a Inés y Miguel Ángel para descubrir cómo comparten sus mañanas
”Veo un montón de cine”, nos dice Inés Marín, a sus 82 años. Lo ve en YouTube, desde su propia tablet, un dispositivo que desde hace poco más de medio año sabe utilizar gracias a Miguel Ángel Montero. Él, con 43 años y pensionista por un problema de salud, ejerce como voluntario en el programa Siempre acompañados de la Obra Social ”la Caixa”, que en Terrassa se desarrolla en colaboración con el Ayuntamiento y Cruz Roja y que tiene el objetivo de detectar y evitar situaciones de soledad no deseada y/o aislamiento social en personas mayores.

Conectada con el mundo

Inés utiliza Internet por su cuenta y busca películas clásicas de Sara Montiel y Carmen Sevilla, “cosas antiguas, de mi época”, dice. Ahora está revisitando la serie La casa de la pradera. En su tablet hay juegos para trabajar la memoria y también la utiliza para comunicarse con Miguel Ángel a través de la aplicación Line. Google Maps tampoco le es ajena. Pasan ratos recorriendo las calles de su pueblo, Santiago de la Espada, en la provincia de Jaén, de donde se marchó en 1956 para instalarse en Terrassa. Aquí llegó con sus hermanas y su madre y enseguida entró a trabajar en un taller de confección. “Llevaba los números y estaba de cara al público”, recuerda Inés, que decidió apostar por el trabajo en lugar del matrimonio, algo poco habitual en la época. Años después regentaba su propio negocio y lidiaba con clientes y proveedores. “Siempre ha sido una mujer muy activa. Hace un año todavía iba en coche a Barcelona. Conduciendo ella, por supuesto”, dice Miguel Ángel. Pero entonces murió su hermana, con quien había compartido piso toda la vida, y eso fue “un bombazo”, lamenta Inés. “Antes iba a todas partes, pero ahora estoy en casa encerrada. Me cuesta andar y no me gusta utilizar el bastón, pero es que tampoco tengo ganas de salir”, añade. Fue entonces cuando su sobrino, su único familiar directo y que, a pesar de vivir en Montgat, la visita cada fin de semana, solicitó el acompañante en el programa Siempre acompañados. Así fue como Miguel Ángel entró en su vida. Se encuentran cada miércoles, desayunan, comentan la actualidad y realizan avances tecnológicos. Los jueves la acompaña en furgoneta, junto con otro grupo de señoras mayores, para que pueda participar en el taller Vincle de fils, impulsado también por la Obra Social ”la Caixa”, en el que alternan costura y actividades manuales con talleres de memoria.

Amistad inesperada

De naturaleza habladora, Inés y Miguel Ángel congeniaron a la primera. “A mi me ha ido muy bien compartir estos ratos con Miguel Ángel, es una persona muy buena”, comenta ella, que casi lo considera como un nieto. “Hemos establecido vínculos muy personales. En Navidad vino a comer a casa con mi familia”, añade él, que también realiza acompañamiento a Alfonso, con quien suele recorrer los museos de Terrassa. “Mi abuela tiene 90 años, pero como vive en Andalucía no puedo pasar el tiempo que me gustaría con ella. Lo compenso estando con la gente mayor de aquí”, expone Miguel Ángel, y reconoce que el programa Siempre acompañados también ha sido como una terapia para él. “Desde que soy voluntario, tengo otra mentalidad y me lo paso muy bien. La sonrisa y la despedida que te dan todos los días, eso es, sin duda, lo más gratificante”.

La soledad, una situación no deseada — Cerca de 300.000 personas de más de 65 años viven solas en Cataluña, según el Institut d’Estadística de Catalunya (IDESCAT). Y las cifras siguen creciendo, debido al aumento de la esperanza de vida. Muchos de ellos se encuentran, además, ante una situación dramática: la soledad no deseada. Un problema social que también va al alza. “Aunque tengan familia, mucha gente mayor está sola en su día a día. La soledad no deseada no quiere decir que estén completamente solos”, precisa Miguel Ángel. La soledad afecta a la salud, puede provocar depresión, ansiedad, intensifica los dolores físicos, aumenta los riesgos de sufrir enfermedades y acorta la vida. Hay personas que pasan semanas sin hablar con nadie y, por eso, se necesitan con urgencia personas como Miguel Ángel, dispuestas a escuchar, a cuidar, a hacer compañía y a promover el envejecimiento activo de nuestros mayores.

El programa — Inés Marín es uno de los cerca de 1.500 casos de personas mayores que viven solas en el mismo barrio, el Distrito 4 de Terrassa (Barcelona). Una ciudad que cuenta con un 15,7% de su población compuesto por personas mayores, según los últimos datos del IDESCAT. Para tejer una red sólida de acompañantes que pudieran cuidar y mejorar la calidad de vida de estas personas, la Obra Social ”la Caixa” puso en marcha en 2013 el programa Siempre acompañados, en colaboración con el Ayuntamiento de Terrassa y Cruz Roja. El programa también se desarrolla en Girona y Tortosa desde hace tres años; en Tàrrega, desde 2017, y pronto se empezará a implementar fuera de Cataluña.