SOBRE EL TERRENO

“Es más fácil cambiar las cosas si trabajamos juntos”

Elena Rodríguez Amargo
Productora agrícola y activista en diversas asociaciones campesinas de fomento del desarrollo local en Torotoro (Bolivia)
La Obra Social ”la Caixa” impulsa un importante proyecto de desarrollo socioeconómico en el municipio boliviano de Torotoro y Elena Rodríguez es una de sus beneficiarias más activas.
Elena Rodríguez es productora agrícola, pero, además, es mujer en una comunidad que otorga muy poca voz a la participación femenina. Por eso, el proyecto que en su municipio, Torotoro, impulsa la Obra Social ”la Caixa” con muy buenos resultados, no solo promueve la mejora de la capacidad productiva de la población, sino también la participación equitativa social y política de mujeres y jóvenes en las organizaciones.

Es usted una de las voces de su comunidad. ¿Qué la motivó a entrar en movimientos asociativos campesinos?

Era joven cuando empecé. Y lo hice porque deseaba ir hacia adelante, como mujer, pero también como trabajadora. Y esto significaba luchar para mejorar nuestra vida. Para ello, tuve que formarme y capacitarme, en liderazgo, en derechos de las mujeres, en educación financiera... y me uní a diversas organizaciones, porque es más fácil cambiar las cosas si trabajamos conjuntamente.

¿Y qué cambios sociales les ha reportado el apoyo de la Obra ”la Caixa”?

La formación que nos ofrece –en producción, gestión, comercialización y economía solidaria– poco a poco nos está ayudando a cambiar las cosas; sobre todo, a que disminuya la discriminación de mujeres y jóvenes, que es enorme. El proyecto promueve que los jóvenes se integren en el desarrollo comunitario porque, realmente, uno de los problemas que existen en el campo es la gran fractura entre jóvenes y productores, y que la desigualdad se reduzca también en lo referente a las mujeres.

¿La mujer lo tiene fácil para poder participar de la vida asociativa?

¡En absoluto! Porque no se trata solo de levantarnos para ir a una reunión. Nuestras comunidades están muy dispersas y no tenemos transporte, lo que nos obliga a caminar a veces una hora. Además, está nuestro papel, bien diferenciado respecto al de los hombres, como esposas y madres. Los maridos, que tienen que marcharse a trabajar fuera para complementar los ingresos, nos dicen: “¿Quién se quedará a cargo de los niños?”. Por eso, a los talleres, las mujeres acuden con sus hijos. Pero se está incorporando la figura de un profesional que atienda a los pequeños en los talleres para facilitar la participación.

¿En qué línea se encaminan las mejoras productivas que promueve el proyecto?

Nos ha ayudado aportando capacitación y asistencia técnica en producción agroecológica, conservación de suelos, gestión de recursos naturales e incorporación de alimentos provenientes de la diversificación agroecológica. Nos ayuda a organizarnos mejor para producir de acuerdo a lo que necesita el mercado, pero sin dejar de lado la producción para nuestro consumo. Por ejemplo, antes, debido a los costes de transporte, no nos era posible comercializar nuestros productos, por lo que los excedentes se estropeaban y se daban a los animales o se utilizaban como abonos. Gracias al proyecto, en Torotoro se han constituido asociaciones de productores que aprovechan esos productos (guayaba, limón, papaya, camote…) transformándolos en mermeladas, jugos, helados o frutas escarchadas. Igualmente, con ”la Caixa” vimos que lo que el mercado demandaba era la pulpa, por lo que adquirimos despulpadoras para incrementar la producción. Y ahora, queremos beneficiarnos también del turismo. La colaboración entre entidades es importante para pensar nuevos retos. —

Con las cosas muy claras — Elena Rodríguez ha estado en España, en el marco de una visita europea auspiciada por la Obra Social ”la Caixa” para promover la divulgación de buenas prácticas en el contexto del proyecto que promueve en Torotoro. Y también para compartir su experiencia dentro de las asociaciones campesinas. Su lengua nativa es el quechua, por lo que le cuesta expresarse en español. Sin embargo, tiene muy claras las cosas. Su voz se hace oír para decir que, poco a poco, la participación de la mujer en la vida asociativa está siendo cada vez más efectiva en su comunidad. “Pero respetando los procesos y los roles que existen en Bolivia. ”la Caixa” nos acompaña en este camino, teniendo siempre muy en cuenta nuestra realidad”. —

2.000 personas beneficiadas — Torotoro es un municipio situado a casi 3.000 metros de altitud perteneciente al departamento de Potosí e integrado por 10 comunidades. Con una actividad económica centrada en la agricultura, el apoyo de la Obra Social ”la Caixa” ha contribuido a fortalecer sus capacidades productivas, así como la formación de las organizaciones de campesinos, especialmente en gestión empresarial , y a incrementar los ingresos de cerca de 2.ooo personas en situación de pobreza. Además, unas 9.000 personas se benefician también, indirectamente, del proyecto. La iniciativa ha sido ejecutada en terreno por el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), junto con la ONG valenciana CERAI. Y, ha contado con la participación de 9 voluntarios del programa CooperantesCaixa. —