SOBRE EL TERRENO

“La beca te sitúa en igualdad de condiciones”

Cristina Gallach
Secretaria general adjunta de Comunicación e Información Pública de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
Cristina Gallach obtuvo una de las primeras becas de ”la Caixa” para formarse en el extranjero en 1983. Asegura que no hubiese podido desarrollar su carrera de la misma forma sin esta ayuda
Estudiar en una universidad extranjera no está al alcance de todos, pero no por ello es un sueño inalcanzable. Iniciativas como las de ”la Caixa” abren la puerta a que el potencial español pueda competir y servir a escala mundial.

¿Qué supuso para usted que ”la Caixa” le otorgase una beca?

Significó una oportunidad única, que me ofreció unas posibilidades profesionales y personales excepcionales, y que tuvo un impacto muy importante en mí en todos los sentidos.

¿Cómo vivió el proceso de selección?

Recuerdo la tensión del “será o no será”, de retomar el hábito de estudiar y de concentrarte para definir bien el objetivo de la beca. Está claro que un elemento muy importante de la competición es saber presentar bien lo que quieres hacer, tener el proyecto claro y qué objetivos quieres alcanzar, tanto a escala profesional como personal.

¿Cómo fue la experiencia?

Las primeras semanas recuerdo mucha confusión, porque el sistema educativo es diferente, todo te parece muy complicado, tienes la impresión de que no entiendes cosas muy básicas, buscas alojamiento... Pero, desde el primer día, las clases, el contacto con los profesores y el extraordinario nivel académico me parecieron muy interesantes. Tengo muy buen recuerdo, incluso de los momentos más difíciles, como los exámenes.

¿Cree que su carrera profesional no se hubiese desarrollado de la misma forma sin la beca?

No tengo ninguna duda. Tener un máster en Relaciones Internacionales por la Universidad de Columbia me ha situado profesionalmente a un nivel que no hubiese podido conseguir. La beca te sitúa en igualdad de condiciones con otras personas –que también tienen aspiraciones profesionales e intelectuales potentes–, que son imposibles de alcanzar sin ella.

¿Cuál ha sido el momento más difícil de su carrera profesional?

Cuando volví a Barcelona, tras la beca, por las expectativas que tenía. Fue relativamente rápido encontrar trabajo, pero el que conseguí podría haberlo desempeñado igual sin haber cursado el máster. No me contrataron porque fuera especialista, sino porque era periodista. Pero, con el tiempo, ves que ese primer momento forma parte de un proceso profesional evolutivo.

¿Qué la llevó a dejar el periodismo y pasarse al mundo de la comunicación?

Una oportunidad también única. Cuando a Javier Solana, entonces ministro de Exteriores, lo nombraron secretario general de la OTAN, le interesó poder incorporar a su equipo una persona con mi perfil, que tuviese conocimientos de comunicación y de la situación internacional. Yo había vivido tiempo en el extranjero y hechos únicos en primera persona.

En su nueva etapa en la ONU, ¿cuál es su objetivo?

Dar a conocer las acciones de la organización desde el momento en que se formulan y se ponen en marcha las políticas de actuación y no después. Y divulgarlas con transparencia para que los ciudadanos puedan afirmar que, frente a un mundo complejo, se están realizando esfuerzos políticos y económicos para hacerle frente y progresar. —

Comunicadora nata— Cristina Gallach no decidió hacerse periodista, desde niña lo es. Su curiosidad innata, el querer saber el porqué de las cosas, y relacionarse con la gente, le llevaron a trabajar, con solo 14 años, en la revista de Sant Quirze de Besora, el pueblo donde nació. Su pasión por seguir obteniendo respuestas y conocer mundo la impulsaron a solicitar una beca de la Obra Social ”la Caixa” en 1983, poco después de licenciarse en Periodismo, para seguir formándose en Estados Unidos. La obtuvo y fue una de las primeras beneficiarias. Desde entonces, su carrera profesional como periodista y comunicadora ha sido imparable. —

Actitud y servicio — Desde 1996 y hasta 2009, Gallach trabajó, codo con codo, con Javier Solana al más alto nivel de la política internacional. Su cometido: comunicar como portavoz del líder. Sin embargo, siempre quiso ir un paso más allá y ser un puente honesto entre el político y los periodistas. “Si te sitúas ante los periodistas con una actitud abierta, de querer informar y servir, estableces una relación extraordinaria”, asegura. Es de lo que se siente más orgullosa de esta etapa profesional. De hecho, ha sido premiada por sus colegas periodistas en múltiples ocasiones, algo difícil de lograr, ya que este gremio nunca queda completamente satisfecho de la información facilitada por los diferentes portavoces institucionales. Su principal objetivo, en la etapa que ahora inicia en la ONU, será trasladar esa actitud comunicadora y ese afán de servicio a toda la organización. —