La consolidación de la inflación alrededor del
objetivo del 2% permitió al BCE mantener una
senda de distensión monetaria a lo largo de
2025, hasta fijar los tipos en niveles neutrales con
el tipo de facilidad de depósitos en 2,00%. Se
prevé que el BCE mantenga sin cambios los tipos
de interés durante 2026, respaldado por una
inflación en el objetivo y un mapa de riesgos
más equilibrado. Ante la incertidumbre del
entorno global, el BCE ha reiterado su
preferencia por la prudencia, reservándose la
posibilidad de reajustar su política monetaria
solo ante cambios sustanciales en el escenario.
EVOLUCIÓN ESPAÑA Y PORTUGAL
ESPAÑA
La economía española sorprende
con un crecimiento robusto.
En 2025, la economía española siguió
sorprendiendo positivamente. El PIB creció un
2,8%, superando las previsiones iniciales y muy
por encima del promedio de la eurozona. El
avance se apoyó principalmente en la demanda
interna, impulsada tanto por el consumo privado
como la inversión. La fortaleza del mercado
laboral desempeñó un papel clave: la afiliación a
la S.S alcanzó un máximo de 21,84 millones, con
más de medio millón de nuevos empleos,
mientras la tasa de paro continuó
descendiendo. El aumento de la población,
favorecido por los flujos migratorios, dinamizó el
empleo y el consumo. A ello se sumó el efecto
del descenso de los tipos de interés, que
estimularon el mercado inmobiliario y la
inversión empresarial, respaldada también por el
despliegue de los fondos NGEU. Por el contrario,
la demanda externa neta restó ligeramente
crecimiento: aunque las exportaciones,
especialmente de servicios no turísticos,
avanzaron, el aumento de las importaciones, en
línea con la pujanza de la demanda interna,
compensó ese efecto..
La senda de corrección de la inflación se vio
truncada en la segunda parte del año, de forma
que tras registrar un mínimo en mayo del 2,0%,
cerró el ejercicio en el 2,9%, una décima por
encima de diciembre de 2024, influida
especialmente por el componente energético.
Aun así, en media anual, la inflación descendió al
2,7% desde el 2,8% del año anterior y la
subyacente se redujo al 2,3% desde el 2,9%.
El mercado de la vivienda consolidó en 2025 una
fase claramente expansiva tanto en actividad
como en precios, especialmente durante la
primera mitad del año. En los últimos 12 meses
hasta noviembre, las compraventas crecieron
un 13,3% interanual, alcanzando unas 710.000
transacciones, el nivel más alto desde 2008. No
obstante, en la segunda parte del año comenzó
a observarse una evolución más contenida de
las compraventas. Por el lado de la oferta, el
dinamismo sigue siendo insuficiente para
absorber el impulso de la demanda. Los visados
de obra nueva en los últimos 12 meses hasta
noviembre ascendieron a 136.000 viviendas, cifra
inferior a la formación neta anual de hogares,
estimada en torno a 226.000. Este desequilibrio
entre oferta y demanda continuó presionando al
alza los precios. El índice de precios de
transacción del INE se aceleró hasta un 12,8%
interanual en el 3T 2025, frente al 8,4% de 2024. De
cara a 2026, se prevé que la demanda se
mantenga estable en niveles elevados, mientras
que la oferta seguirá siendo insuficiente para
absorber la fuerte demanda y reducir el déficit
acumulado, que supera las 600.000 viviendas
desde 2021.
De cara a 2026, CaixaBank Research prevé un
crecimiento robusto, aunque algo más
moderado, con un avance del PIB ligeramente
superior al 2,0%, condicionado por la debilidad de
la demanda externa, afectada por la subida
arancelaria y la atonía de las principales
economías europeas. El consumo privado
seguirá siendo el principal motor, apoyado en el
dinamismo demográfico y la fortaleza del
mercado laboral, mientras que la inversión
continuará beneficiándose de los fondos
europeos y de unas condiciones financieras
favorables.
PORTUGAL
Ligera desaceleración de la
economía portuguesa.
La economía portuguesa anotó una ligera
desaceleración, con un crecimiento del PIB del
1,9%, frente al 2,1% en 2024 y al 3,1% en 2023. Aun así,
Portugal avanzó más que la eurozona y su PIB
supera en más de un 10% el nivel previo a la
pandemia, frente al 6,8% en la eurozona. El
crecimiento se apoyó en la demanda interna,
impulsada por el consumo privado gracias al
aumento de la renta disponible y a una robusta
creación de empleo. La inversión también
aceleró durante el año. En cambio, la demanda
externa neta restó crecimiento: las
exportaciones se vieron afectadas por la
incertidumbre comercial, mientras las
importaciones repuntaron. Para 2026, se prevé
un avance del PIB cercano al 2%, sostenido por la
inversión, el dinamismo del consumo y una
política fiscal de apoyo gracias a unas cuentas
públicas próximas al equilibrio.